Un desarrollo innovador de ingeniería podría transformar la vida de quienes han perdido la visión: el implante ocular electrónico PRIMA, un diminuto chip impulsado por inteligencia artificial, diseñado para restaurar parcialmente la vista.
Este dispositivo, en conjunto con gafas de realidad aumentada, ha logrado que personas con ceguera total debido a la Degeneración Macular Asociada a la Edad (DMAE) recuperen la capacidad de leer. Esta enfermedad provoca un deterioro progresivo de la visión y constituye la principal causa de pérdida visual irreversible en mayores de 55 años. De acuerdo con un estudio de BMC Public Health, se estima que para 2050 más de 9 millones de personas en el mundo podrían verse afectadas.
El dispositivo fue sometido a un ensayo clínico europeo con 38 pacientes, mostrando resultados alentadores según un informe de The New England Journal of Medicine:
Recuperación de la lectura: el 84% de los participantes identificó letras, números y palabras.
Mejora visual: los pacientes lograron leer un promedio de cinco líneas en una tabla de visión estándar.
Mayor autonomía: al recuperar la lectura, los usuarios reportaron una mejor calidad de vida y mayor confianza.
Seguridad comprobada: ninguno presentó pérdida adicional de visión periférica.
El avance se dirige a tratar la Atrofia Geográfica (GA), etapa avanzada de la DMAE seca, una forma que hasta ahora no tenía tratamiento.
El sistema combina microtecnología, cirugía e inteligencia artificial de la siguiente manera:
-Un microchip solar de solo dos milímetros cuadrados y 30 micrómetros de grosor se coloca bajo la retina.
-El paciente usa gafas de realidad aumentada con una cámara y una mini computadora.
-Los algoritmos de IA procesan las imágenes y las proyectan en forma de rayos infrarrojos sobre el chip.
-El chip transforma esas proyecciones en señales eléctricas que viajan al cerebro a través del nervio óptico, generando una percepción visual.
La cirugía, realizada por un especialista vitreorretinal, dura menos de dos horas, pero el proceso de rehabilitación visual requiere tiempo y entrenamiento:
-Activación: el chip se enciende un mes después de la operación, una vez que el ojo ha sanado.
-Reaprendizaje: los pacientes aprenden a interpretar las nuevas señales visuales.
-Uso progresivo: con la práctica, logran leer textos, ajustar el zoom y realizar tareas cotidianas.
-Adaptación diaria: la rehabilitación incluye ejercicios como leer recetas o desplazarse por la calle.
El implante ocular PRIMA marca un hito en la restauración de la vista, ofreciendo esperanza a quienes padecen ceguera por DMAE. Los especialistas recomiendan acudir a un oftalmólogo ante cualquier señal de pérdida visual para obtener un diagnóstico y tratamiento oportuno.



