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Tabaquismo es la primera causa de muerte prevenible en el mundo: SSA

Tabaquismo es la primera causa de muerte prevenible en el mundo: SSA

El cigarrillo electrónico representa un grave riesgo para la salud de adolescentes, advierte

El tabaquismo es el principal factor de riesgo prevenible de enfermedades crónicas como cardiopatía isquémica, enfermedad vascular cerebral, infecciones respiratorias y enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), cuatro de las principales causas de muerte en el mundo, señaló la Secretaría de Salud.

 

La dependencia advirtió que se atribuyen al consumo de tabaco ocho millones de decesos cada año, tan solo un millón de ellos en América. No obstante, añadió que en 2020 la prevalencia en la región fue de 16.3 por ciento, cifra que se encuentra por debajo de la prevalencia global y continúa en descenso.

 

Según el estudio Consumo de tabaco y uso de cigarro electrónico en adolescentes y adultos mexicanos, que se publicó como parte de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut) Continua 2022, 4.6 por ciento de adolescentes y 19.5 por ciento de personas adultas en México reportaron fumar en 2022, lo que representa cerca de un millón de adolescentes y 16.6 millones de adultos fumadores.

 

Por sexo, 6.7 por ciento de hombres y 2.5 por ciento de mujeres adolescentes fuma. Además, 3.7 por ciento de quienes tienen entre 12 y 18 años y 17.8 por ciento de personas adultas indicó haber fumado en el pasado.

 

Señalaron que la epidemia de tabaquismo se mantiene a nivel global con 1.1 mil millones de personas mayores de 14 años fumadoras (6.6 por ciento mujeres y 32.7 por ciento hombres) y 50 millones de adolescentes de entre 13 y 15 años.

 

Sobre los cigarrillos electrónicos, el 2.6 por ciento de adolescentes (500 mil) y 1.5 por ciento de personas adultas (1.3 millones) admitió haberlos usado. Los especialistas destacaron que, en la adolescencia, el cigarrillo electrónico representa un grave riesgo para la salud individual porque se asocia con mayor intensidad de uso y adicción en la edad adulta.

 

Los resultados de la investigación precisan que es fundamental acelerar la implementación completa del Convenio Marco de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para el Control del Tabaco (CMCT) y continuar la evaluación de políticas de control, con el propósito de disminuir la carga económica y en salud, así como la mortalidad prematura que ocasiona el tabaquismo.

 

Detallaron que tras la implementación del CMCT, la prevalencia global de consumo disminuyó en los últimos 15 años de 22.7 por ciento en 2007 a 19.6 por ciento en 2019; sin embargo, las principales reducciones se registran en países de ingreso mediano y alto, debido a la implementación de políticas integrales de control.

 

En nuestra región, los factores económico, educativo y de urbanización se han asociado con diferencias en las prevalencias. Las medidas de prevención y control, como la prohibición de consumo en espacios públicos cerrados y abiertos de convivencia colectiva, así como el aumento sustancial de los precios vía impuestos y la prohibición total de la publicidad directa e indirecta han contribuido al descenso en el consumo de tabaco.

 

Sin embargo, estos avances en el control de la epidemia se han visto amenazados por la interferencia de la industria tabacalera. En México, introdujeron cigarros con cápsula de sabor, que son muy populares entre la población fumadora, y consumidos por aproximadamente la mitad de quienes fuman y son especialmente atractivos ara la población adolescente.

 

Ante este panorama, concluyeron que México ha retomado las mejores prácticas y la integralidad de las medidas contra el tabaquismo con la reciente reforma a la Ley General de Control del Tabaco; ahora es necesario avanzar en acciones como el empaquetado neutro, prohibición de saborizantes, firma del Protocolo de Comercio Ilícito para ser sustentable a través del tiempo y alcanzar la meta de reducción de la prevalencia a menos de 10 por ciento para el año 2030.

 

En este estudio participaron las y los investigadores del Centro de Investigación en Salud Poblacional del INSP, David A. Barrera Núñez, Nancy López Olmedo y Luz Myriam Reynales, y del Centro de Investigación en Evaluación y Encuestas, Inti Barrientos Gutiérrez; así como del Departamento de Epidemiología de la Universidad de Michigan en Estados Unidos, Luis Zavala-Arciniega.

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