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Redadas masivas en Los Ángeles, Chicago y Nueva York

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Desde la Casa Blanca, el presidente Donald Trump ha desatado una nueva ola de tensión migratoria al emitir una orden directa al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) para intensificar detenciones y redadas en Estados Unidos, con el ambicioso objetivo de ejecutar “la deportación masiva más grande de la historia”.

En un mensaje publicado en redes sociales, el mandatario señaló a Los Ángeles, Chicago y Nueva York, ciudades santuario gobernadas por demócratas, como los principales objetivos de esta ofensiva, desatando un torbellino de temor entre comunidades migrantes, críticas de activistas y resistencia de autoridades locales.

Trump, en su segundo mandato, ha hecho de la inmigración un pilar de su agenda, retomando la retórica que marcó su primera presidencia. En su publicación, calificó a estas ciudades como el “núcleo del poder demócrata”, acusando a sus líderes de proteger a migrantes con estatus irregular para “ampliar su base electoral” y “hacer trampa en elecciones”.

Este discurso, que mezcla política y migración, no es nuevo, pero su tono beligerante y la orden explícita a ICE han elevado la alarma en un contexto ya marcado por políticas migratorias agresivas.

“Cada día, los valientes hombres y mujeres de ICE enfrentan violencia, acoso y amenazas de políticos demócratas radicales, pero nada nos detendrá en nuestra misión de cumplir el mandato del pueblo estadounidense”, escribió Trump. Con un lenguaje que apela a sus bases, añadió: “Por la presente ordeno a los oficiales de ICE, mediante el aviso de esta VERDAD, que hagan todo lo que esté a su alcance para lograr el programa de deportación masiva más grande de la historia”.

La declaración, emitida en mayúsculas en Truth Social, no solo reafirma su compromiso con las deportaciones, sino que también refleja una estrategia para galvanizar apoyo político en un momento de polarización extrema.

ESTRATEGIA AGRESIVA CON ECOS HISTÓRICOS
La orden de Trump no llega en un vacío. Desde su regreso a la presidencia, su administración ha implementado medidas para acelerar las deportaciones, incluyendo la reanudación de vuelos de repatriación a países como México, Guatemala y Honduras, y la expansión de centros de detención a través de contratos con empresas privadas como CoreCivic y The Geo Group.

Según datos recientes, ICE ha detenido a más de 100,000 migrantes en los primeros meses de 2025, un aumento significativo respecto al año anterior. La reactivación de prisiones como la de Leavenworth, Kansas, para albergar a migrantes en espera de deportación, ilustra el alcance de esta maquinaria.

El enfoque en ciudades santuario, lugares donde las autoridades locales limitan la cooperación con ICE para proteger a migrantes indocumentados, es particularmente significativo. Los Ángeles, Chicago y Nueva York han sido durante años refugios para comunidades migrantes, ofreciendo políticas que restringen el uso de recursos municipales para detenciones migratorias.

Sin embargo, estas ciudades ahora enfrentan la presión directa de una administración federal decidida a imponer su autoridad. “Estas ciudades son un símbolo de resistencia, pero también un blanco político para Trump”, explica María Torres, activista de la organización Immigrant Defense Network. “Atacarlas es tanto una estrategia migratoria como un mensaje a sus opositores.”

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