La Secretaría de Salud exhortó a la población a reforzar las medidas de prevención durante la actual temporada de calor, con el objetivo de evitar la presencia de enfermedades diarreicas agudas (EDA) y reconocer de manera oportuna sus signos de alarma.
Estas enfermedades tienden a incrementarse en esta época del año debido a las altas temperaturas, que favorecen la rápida descomposición de los alimentos y aumentan el riesgo de contaminación.
La médica adscrita a la Dirección de Urgencias Epidemiológicas y Desastres del Centro Nacional de Prevención y Control de Enfermedades (Cenaprece), Julieta Parga Alonso, subrayó la importancia de mantener hábitos adecuados de higiene, consumo de agua segura y manejo correcto de los alimentos.
Señaló que los grupos más vulnerables a sufrir deshidratación severa por un cuadro diarreico son los niños menores de cinco años y los adultos mayores. Por ello, recomendó extremar precauciones y acudir de inmediato al médico ante síntomas como boca seca, ausencia de lágrimas, alteraciones en el estado de conciencia, evacuaciones abundantes o frecuentes, presencia de sangre o moco en las heces, fiebre o vómito.
Asimismo, reiteró que la medida más importante durante un episodio diarreico es mantener una adecuada hidratación. El consumo constante de líquidos, en especial de sales de rehidratación oral (vida suero oral), permite reponer el agua y los electrolitos perdidos, además de favorecer el funcionamiento intestinal.
Indicó que los sobres de vida suero oral están disponibles en centros de salud y unidades médicas. Para su preparación, se debe disolver el contenido en un litro de agua hervida y consumirlo a lo largo del día. Si la solución no se utiliza en un plazo de 24 horas, debe desecharse y prepararse nuevamente.
La especialista señaló que otra de las acciones preventivas esenciales es mantener medidas higiénicas adecuadas, como el lavado frecuente de manos antes de consumir alimentos y después de ir al baño, así como al regresar de la calle.
Finalmente, agregó que se deben lavar y desinfectar frutas y verduras, cocinar adecuadamente los alimentos, mantenerlos cubiertos y refrigerados, y evitar el consumo de productos en mal estado.




