Un brote de hantavirus a bordo de un crucero en el océano Atlántico ha ocasionado la muerte de tres personas y la sospecha de varios contagios, lo que ha desencadenado una respuesta internacional de salud pública.
Casi 150 pasajeros a bordo permanecen encerrados en sus camarotes frente a la costa de Cabo Verde, en donde las autoridades se negaron a permitir que desembarcaran.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) señaló que ya coordina una respuesta internacional. Hasta el momento, un caso ha sido confirmado mediante análisis de laboratorio, mientras que otras cinco personas siguen siendo consideradas casos sospechosos.
“Se trata de un evento grave, pero contenido, y no hay necesidad de pánico ni de restricciones de viaje en esta etapa”, afirmó Mohamed Yakub Janabi, director regional de la OMS para África.
La agencia de salud de la ONU indicó que trabaja junto a los países implicados y con los operadores del crucero para apoyar la atención médica, coordinar evacuaciones y realizar una evaluación completa del riesgo sanitario.
“Tenemos un objetivo claro: salvar vidas, contener los riesgos y garantizar que los países reciban todo el apoyo necesario con medidas basadas en la ciencia”, añadió Janabi.
Dos pasajeros con síntomas están siendo evacuados por razones médicas en coordinación con Cabo Verde y los Países Bajos, mientras que el resto de pasajeros y tripulantes reciben seguimiento y apoyo a bordo. Un paciente permanece en cuidados intensivos en Sudáfrica.
¿De qué se trata el hantavirus?
Bhanu Bhatnagar, portavoz de la oficina regional para Europa de la OMS, explicó a Noticias ONU que las infecciones por hantavirus son poco frecuentes y suelen estar asociadas al contacto con roedores infectados.
“En algunos casos pueden ser graves, pero no se transmiten fácilmente entre personas. El riesgo para la población general sigue siendo bajo en este momento”, señaló.
A nivel mundial, se registran al menos 10.000 infecciones por hantavirus cada año, aunque la cifra real podría superar las 100.000. La mayoría de los casos se concentra en Asia y Europa.
En los seres humanos, los síntomas suelen aparecer entre una y seis semanas después de la exposición. Entre los más comunes se encuentran fiebre, dolor de cabeza, dolores musculares y molestias gastrointestinales, como dolor abdominal, náuseas o vómitos.




